Obsesiones cinematográficas de ayer y hoy Por Martín Vecchio

Fedora (Billy Wilder)
Hacia el final de su carrera, Billy Wilder vuelve a disparar contra Hollywood en Fedora (1978), su penúltima película. Esta vez, en lugar mostrar el desprecio del sistema de estudios contra las estrellas del pasado, la crítica es hacia el New Hollywood, donde los “niños con barba” habían desplazado a los directores más prestigiosos de las últimas décadas -Wilder incluído- ante el ojo del público y la crítica. Si bien es la película más interesante de la última parte de su carrera, Fedora suele estar a la sombra de El ocaso de una estrella (Sunset Boulevard, 1950), uno de los mejores trabajos del director austríaco. Una vez más, una muerte es el punto de partida para contar la historia de una estrella en decadencia que busca volver a la pantalla grande. Solo que, en este caso, más allá de estar prisionera en su mansión como Norma Desmond, el misterio de Fedora pasa por su aparentemente eterna juventud y la locura que eso desata. Al igual que estos dos personajes, Wilder parece intentar evocar a un pasado que le es esquivo. Y en su caso, el resultado es el final de su carrera, algo bastante parecido a la muerte.
El sonido de la muerte (Brian De Palma)
El viento susurra en las hojas de un árbol. Un hombre y una mujer conversan; ella nota que alguien los mira, él no le da importancia. De repente, un estruendo y, a continuación, un auto cae en un arroyo. Todo esto fue captado por el sonidista Jack Terry (John Travolta), quien se obsesiona en probar que el supuesto accidente es en realidad un asesinato. En El sonido de la muerte (Blow Out, 1981), Brian De Palma reimagina Blow Up: Deseo de una mañana de verano (Blow-Up,1966) de Michelangelo Antonioni -a su vez una reinterpretación del cuento “Las babas del diablo” de Julio Cortazar-, pero reemplaza el elemento fotográfico por una grabación de audio. Utilizando algunos de sus actores recurrentes durante los 70 y 80 (Travolta, Nancy Allen, John Lithgow y Denis Franz), y atravesada por muchos de los recursos visuales y narrativos que suelen observarse como sus rasgos de autor, De Palma construye una historia cargada de tensión que llega a su punto cúlmine con uno de los finales más desoladores y cínicos de su carrera.
Censor (Prano Bailey Bond)
En la Gran Bretaña thatcherista, la idea de que el cine de terror era la causa de actos de violencia entre personas dio lugar a la fuerte censura de las mismas en el naciente mercado del video hogareño. Estas películas eran sometidas a revisión e incluso retiradas de circulación si no se las consideraban aptas, integrando una lista conocida coloquialmente como video nasties. Es en este contexto que transcurre Censor (2021), el debut cinematográfico de Prano Bailey-Bond. Tras una inesperada resolución de una tragedia de su infancia y un error que podría haber causado una serie de asesinatos, Enid Baines (Niamh Algar), una censora encargada de revisar estos videos “conflictivos”, ve como su propia vida se va transformando lentamente en una película de terror. Si bien se pueden reconocer aspectos para situarlo en el tiempo, la directora crea un retrato de época sin evocar a la nostalgia por la década del ochenta. Por lo contrario, utiliza la paranoia y el miedo por las imágenes extremas de este cine de terror hecho para video y las explota para crear un camino hacia la locura del cual su protagonista no parece poder escapar.



