
Tonto y retonto: Seremos idiotas por Matías Carricart

Uno de los géneros que acompaña al cine desde sus inicios es la comedia. Pensado como una atracción, los primeros realizadores entendieron que el público debía pasar un buen rato y reírse. Desde sus inicios con L’arroseur arrosé (1895), el género se ha mantenido a lo largo de la historia. Con el cine mudo, tuvo a Charles Chaplin y Buster Keaton como sus grandes estrellas en un tipo de comedia conocido como slapstick, que consiste en un humor físico basado en golpes. Ya con el sonoro, el humor físico dejó de ser la norma.
Tonto y retonto (Dumb and Dumber, 1995) se estrenó en diciembre de 1994. Fue dirigida y escrita por los hermanos Peter y Bobby Farrelly (a la escritura hay que sumar a Bennett Yellin) pero no fue una película concebida por ellos. La idea surgió de John Hughes, uno de los nombres más importantes del género de los 80 y 90. Hughes había escrito algunas de las películas más destacadas de la década anterior como El club de los cinco (The Breakfast Club, 1985), Un experto en diversión (Ferris Bueller’s Day Off, 1987) y Mi pobre angelito (Home Alone, 1990), entre otras.
Durante esos primeros años de la década del 90, la comedia había alcanzado el éxito a través de varias aristas. La romántica había tenido a la taquillera Mujer bonita (Pretty Woman, 1990) y a la fantasiosa Hechizo del tiempo (Groundhog Day, 1993), el humor físico volvió a triunfar con un niño a cargo en Mi pobre angelito y surgió un humor ridículo en el que los protagonistas no se destacaban por su intelecto, como el caso de El mundo según Wayne (Wayne’s World, 1992). Estas fueron algunas de las películas que sentaron las bases de Tonto y retonto. Además, los Farrelly necesitaban dos protagonistas fuertes, ya que la historia iba a recaer más en ellos que en las situaciones. Ahí surgió el nombre de un canadiense que estaba teniendo éxito con la serie In Living Color: Jim Carrey. El comediante había hecho pie en Hollywood filmando Ace Ventura, un detective diferente (Ace Ventura: Pet Detective, 1994) y La máscara (The Mask, 1994). Su posibilidad de hacer humor con su cara y cuerpo fue fundamental para que los hermanos lo eligieran, a pesar de la desconfianza inicial, y le ganara la pulseada a Steve Martin, Martin Short y Gary Oldman. Para su acompañante, la primera opción que se barajó fue la de Nicolas Cage. Sin embargo, el alto salario pretendido por el sobrino de Francis Ford Coppola, llevó a que la productora New Line Cinema lo rechazara. La opción propuesta por los Farrelly fue Jeff Daniels, que a los productores no le agradaba por haber hecho más papeles dramáticos y prefería a Chris Elliot o Rob Lowe. Para que rechace la oferta, se le ofreció una suma menor de dinero. Sin embargo, Daniels aceptó. Los directores ya tenían a la dupla protagonista.
Tonto y retonto narra la historia de Lloyd Christmas (Jim Carrey) y Harry Dunne (Jeff Daniels), una pareja de amigos que viven juntos. El primero trabaja de chofer de limusinas, mientras que el segundo se dedica a la peluquería canina en su particular camioneta adornada como un perro. La historia de ambos cambia cuando una pasajera, Mary Swanson (Lauren Holly), deja un maletín con dinero en el aeropuerto. La misión de ellos es devolverle el dinero en un viaje que va desde Providence hasta Aspen. Claro que ellos desconocen que en el maletín hay dinero destinado a pagar el rescate del marido de la pasajera. De esta manera, Tonto y retonto entra dentro del subgénero de las road movies, ya que la mayor parte de la trama se desarrolla en un viaje por ruta, con sus respectivas paradas donde le ocurren de las más diversas y ridículas situaciones. Si bien en este tipo de películas los personajes tienen un crecimiento emocional e intelectual, no parece notarse demasiado en la dupla de amigos, ya que la idea de la película es destacar la poca inteligencia de ambos.
Lo gracioso no está únicamente en el guion. También hay mucho humor físico. La película aprovecha el histrionismo de Jim Carrey, que sabe utilizar su cuerpo como herramienta para hacer reír en escenas como un RCP mal hecho a un matón intoxicado o cuando orina en botellas. Claro que sus caras y bailes insólitos no son lo único. El propio Jeff Daniels también sabe hacerlo muy bien cuando no resiste a un laxante o cuando su lengua queda congelada en una aerosilla.
Lo absurdo de las acciones de los protagonistas es la principal característica de Tonto y retonto. Ambos actúan sin medir las consecuencias y sin tener registro alguno del qué dirán. Desde gastarse el dinero del rescate en un auto de lujo hasta regalarle un canario muerto a un niño ciego, todo lo hacen con un capricho y un descaro absoluto. Lo que ellos interpretan como una aventura para ser reivindicados y convertirse en héroes en realidad es el entorpecimiento de una investigación policial. Lo mismo ocurre cuando deciden devolver el dinero mediante papeles firmados por ellos mismos. Su lógica de actuación no es la misma que el resto de la sociedad.
Dicha comedia introdujo a dos autores nuevos en la comedia de la década del 90. El humor absurdo y escatológico de los hermanos Farrelly irrumpió en el sistema de estudios, a diferencia de otros que debieron hacerlo desde el cine independiente, como John Waters, otro director que se dedicó a personajes marginados, aunque para nada edulcorados. Su debut cinematográfico fue una muestra que se iba a repetir a lo largo de su cine: bromas corporales en Loco por Mary (There’s Something About Mary, 1998), humor slapstick en Irene, yo y mi otro yo (Me, Myself & Irene), personajes guiados por sus sentimientos en Amor ciego (Shallow Hal, 2002), duplas en Inseparablemente juntos (Stuck On You, 2004) y viajes en carretera en Green Book: Una amistad sin fronteras (Green Book, 2019). Los Farrelly supieron mezclar esa comedia romántica de los 90 con el primer movimiento humorístico caracterizado por lo físico. Se pueden citar dos momentos como reconocimiento de esto. El primero fue la elección para dirigir la versión moderna de Los tres chiflados (The Three Stooges, 2012). El segundo, fue el Óscar a mejor película para Green Book: Una amistad sin fronteras, donde la dupla protagonista es tan disímil como amigable.
Tonto y retonto se convirtió en un clásico de las comedias de los 90. Al año se produjo una serie animada y tuvo su precuela Tonto, tontos y retontos (Dumb and Dumberer: When Harry Met Lloyd, 2003) y su secuela Tonto y retonto 2 (Dumb and Dumber To, 2014). El humor físico combinado a las pocas luces de los protagonistas, llevó a que en la década del 2000 se repita este patrón y aparezcan nuevas duplas en películas como Zoolander (2002) y El reportero: La leyenda de Ron Burgundy (Anchorman: The Legend of Ron Burgundy, 2005). La idiotez humana se puede ver aún más reflejada en La idiocracia (Idiocracy, 2007), con elementos de ciencia ficción que son cada vez más cercanos a la realidad. También se puede ver la influencia en cuanto a que los protagonistas tengan una misión por cumplir, como en Supercool (Superbad, 2007), una de las comedias más importantes del Siglo XXI. No se puede negar que la ópera prima de los Farrelly dejó su huella y fue una de las encargadas de sentar las bases para la comedia contemporánea.

