Una Eva y dos Adanes: Encantadora confusión de identidades de género en la gran comedia americana Por Mariana Dimant

En un dossier sobre los géneros de la revista “El amante”, una nota de Quintín titulada “¡Abajo la comedia!” dice: “Más allá de la risa, su ligereza, su falta de solemnidad, los temas que suele tratar pueden ser el amor no correspondido, la falta de trabajo, la discriminación, el prejuicio, la mala suerte, y todas las situaciones espantosas de la vida son el alimento del monstruo de la comedia.”
Es decir, gracias al humor, lo oscuro de la vida puede volverse luminoso.
Frase de Wilder 1: “Lo que para los críticos norteamericanos es sucio en las películas americanas, en las europeas es lujurioso.”
Muchos coinciden en que Billy Wilder representa uno de los más simpáticos e inteligentes directores del Hollywood clásico. El cineasta nacido en Polonia había huido con su familia a Paris con el ascenso de Hitler al poder, pero su ansiado destino final era Norteamérica por sus gustos por el jazz, los deportes, los autos y…el cine.
Guión de hierro
En una de sus famosas sarcásticas frases se refiere a los realizadores: “No es imprescindible que los directores de Hollywood sepan escribir guiones, pero sería de gran ayuda para sus guionistas, que alguno de ellos sepa leer”.
Wilder ha dicho que más de la mitad de sus films “pertenecen” a los guionistas. Posiblemente la atribución de pertenencia resulte de haber sido él mismo el autor de guiones para Columbia, la Fox y Paramount. En esta última se desarrolló como tal, y finalmente como realizador, permaneciendo más de dos décadas.
Sus películas se apoyan en la categoría llamada guiones de hierro: sólidos, cada escena empieza y culmina en el momento justo y la narración fluye sin torpezas hacia los propósitos del director y guionista. La solvencia, el timing justo de los diálogos, es decir, un texto hecho con cuidado artesanal, sin puntos erráticos, se sostiene en Billy Wilder (desde aqui B.W.) y en el film que comentaremos, con su colaborador I.A.L. Diamond que lo acompañó largos años.
Frase de Wilder 2: “Lo mejor para una estrella es morir joven. El cometa tiene que desaparecer en el firmamento y no caer como un petardo mojado.”
El estilo invisible:
Como maestro del clasicismo, la cámara de Wilder está siempre colocada en el lugar indicado: sin artificios ni movimientos elocuentes. La narración está al servicio de la cámara: Marilyn contonea las caderas en el andén del tren -en su aparición en la película- y hacia ella se dirige el ojo de Wilder y el nuestro. La invisibilidad de la puesta se cruza con la perfección narrativa: Gustavo J.Castagna dice que es el cineasta clásico de los personajes y los objetos: no existe la posibilidad de que sean usados para algo riesgoso o como estéril decoración.
El arte de la simulación:
Si se trata de Wilder se necesita un disfraz, una máscara, un encubrimiento. Poder y dinero son temas claves en el director; personajes deseosos de escalar posiciones dentro de la sociedad o acceder a un mundo distinto donde las apariencias tienen un lugar más fértil.
El sexo en Wilder es un deseo de los hombres y también es un deseo de las mujeres tratando de alcanzar una posición, un estatus superior; y el sexo en Wilder es la cómoda ambigüedad de los hombres disfrazados de mujeres encarnando roles femeninos a pesar de seguir siendo hombres, como en este caso.
En este film trabajó la variabilidad del deseo, el poder del dinero y las diferencias entre hombres y mujeres de manera notable.
Frescura y enredos entre mujeres, millonarios y la mafia
Podríamos definirla como una comedia de enredos con un guión perfecto. La película es tremendamente divertida y es profundamente diferente a la textura general de la filmografía del cineasta. La narrativa sobre el travestismo y la confusión de géneros es utilizada para el efecto comedia.
En el film una situación -dos hombres quieren escapar de la mafia-, es la que provoca la necesidad de camuflaje a través del travestismo de los músicos. La consecuencia es la liberación de algunos de los signos relevantes a la identidad sexual, el deseo complicado por la ambigüedad y la relativización del tema del género.
B.W., que es un cineasta judío recargado de identidades heredadas y reforzadas de la vieja Europa, se compromete con la idea de mutabilidad de identidades en una refrescante opción con elementos de la screwball comedy. Este sub género de comedia llamada alocada o excéntrica, mostraba personajes enredándose en confusiones y romances, en un mundo despreocupado, elegante y ligeramente millonario. Aunque podían sonar livianas y superficiales, ofrecieron los comentarios más inteligentes sobre la sociedad, la cultura y la moral sexual de la época.
Sostenemos que uno de los factores que la convierte en atrapante es su transgresividad entusiasta y despreocupada. Parte de la gracia aparece de la mano de la inverosimilitud: dos hombres sin ninguna experiencia en la perturbación de su binarismo de género, se hacen pasar exitosamente por mujeres Con este artilugio, no solo pueden escapar de la mafia y mezclarse en una orquesta femenina, sino que uno de ellos también, se va a volver a disfrazar de un millonario para seducir a Marilyn “Sugar” Monroe. Mientras tanto, el otro consigue enamorar a un desenfadado playboy. Nada en los horizontes de la cultura norteamericana de la industria del cine, podía promover las bases para esta propuesta si no es visto como una herramienta de la farsa. Pero la farsa es un asunto serio. Ella muestra la realidad sin contradicciones, sin negaciones ni represión. Como “El chiste y su relación con lo inconsciente”, -texto clave de Freud sobre el humor,- permite que se muestre lo reprimido a través de una producción culturalmente aceptada.
¿En qué nos transformamos?
El uso del travestismo como una táctica de mascarada para la supervivencia- disfraz inocente, ya que es una forma de autoprotección y no una afirmación de un comportamiento sexual “desviado”- deriva luego en peligro doble: que los encuentre la mafia siendo mujeres, conlleva el riesgo de la humillación, el desprecio, y la vergüenza, ya que en ese momento disfrazarse era asumir lo femenino como una apreciación de valores sociales inferiores.
Es interesante que la segunda transformación del personaje de Tony Curtis es ser un millonario que, a causa de la muerte de su esposa, se volvió “frígido”. Podríamos pensar que se presenta como “impotente “ ante la seducción femenina o es un viraje hacia lo gay.? . El desafío para ayudar a hacer resurgir al “hombre” es, -si se permite el neologismo-, “desfrigidizarlo” a Junior/Curtis. Entonces estamos ante la situación de un hombre que está coaptado por un hombre travestido (el millonario Osgood por Daphne/Lemmon), y el hombre que quiere seducir a Sugar /Monroe dice no estar preparado para responder con su deseo de manera natural.
Aqui gozamos de la secuencia más disfrutable del film: la alternancia de las escenas de Junior, descongelándose bajo la presión de los labios de Sugar , y Dafne bailando el tango la Cumparsita con Osgood, clavel en boca.
Como anticipo de un concepto completamente actual, -la sororidad-, observamos una secuencia donde Sugar está cantando en el show, muy triste, porque el millonario la ha dejado; el personaje de Curtis, -vuelto a transformarse en mujer-, conmovido, sube al escenario, le dá un beso “lesbiano” y le dice “Ningún hombre merece tu tristeza”.
Frase de Wilder 3: Sobre Marilyn: “Tenía un don extraño que hacía que su carne fuera directamente absorbida por la cámara, reflejándose luego en la pantalla como auténtica carne que se podía palpar : una imagen más allá de la fotografía”
Un hito de la comedia americana
Un ritmo vertiginoso, diálogos brillantes y el delirio de la teatralidad, son logros de esta comedia con el agregado que B.W. como director, pudo ser testigo de la gran fertilidad de los tres protagonistas, parte del star system del Hollywood clásico. La dirección de actores está especialmente guiada hacia una prodigiosa creación de los extravagantes personajes, destacándose Jack Lemmon en la,quizá, mejor actuación de su carrera. Con Curtis conforman un dúo inmejorable, que, con el plus de la Monroe, completan una guestalt compositiva admirable.
Votada por el American Film Institute como la mejor comedia de la Historia, Wilder maneja una dosis de provocación cuidadosamente calculada, coquetea amablemente con los tabúes temáticos de su época, y logra ser encantadoramente audaz respecto a la ambigüedad de género. Estos privilegios, sumado a un ingenio restallante, nos invitan a pensar que una comedia sí puede ser perfecta

