Documentando la epidemia de incels y manbabies, como consecuencia de la pastilla roja Por Ariana Retamar

Feels good man (2020)
El espectador es testigo del origen del cómic de la inocente Rana Pepe, y cómo, con su popularización, fue paulatinamente apropiada por la extrema derecha y actualmente es considerada un símbolo de odio por la Liga Antidifamación. En su ópera prima, el director Arthur Jones, se mete de lleno en la vida del dibujante Matt Furie. Una vez que un artista publica su obra, ya no es más propia, sino que pasa a ser del público. El documental explora de forma dinámica los peligros de la popularización de una imagen en manos de estrategas políticos inescrupulosos, autores ingenuos y una sociedad resentida. Los testimonios están acompañados de animaciones alusivas a la temática y colores vibrantes a pesar de la temática sombría. Jones supo incorporar de una forma orgánica la presentación de plataformas online o foros donde sucedía la mayor parte del conflicto, sin que se vuelva reiterativo. Visualmente, presenta un estilo de entrevistas características de Errol Morris -ahora raptado por Netflix-, pero al ser el mismo un artista gráfico, enriquece el proyecto con su mirada única.
TFW no GF (2020)
La directora Alex Lee Moyer sigue las historias de 5 adolescentes célibes involuntarios (INCELS) en pequeñas localidades de Estados Unidos. En las entrevistas, estos chicos hablan de sus frustraciones, sus ideas sobre cómo ven la realidad, porqué se comportan de la forma en la que lo hacen y lloran por una hora y 23 minutos sobre lo difícil que es ser un hombre blanco en la actualidad.
Este documental tiene varios puntos en común con Feels good man, ambos están atravesados por la cultura de los “manbabies” y como los memes de “Wojak” y “Pepe the Frog” representan a estos hombres y los ayuda a formar parte de una comunidad -aunque son personas que no encajan y se sienten solas- pero también tiene diferencias en su estilo de filmación. Es interesante el uso sutil de los colores para acompañar lo que están expresando los personajes; los tonos son apagados y las sombras están viradas a colores fríos.
El estreno fue controversial, personas manifestaron que esta narrativa no hacía más que justificar el comportamiento de los INCELS, una crítica que también sucedió con Guasón (Joker, 2019), sin embargo, es importante mostrar estas historias sin subestimar y sobre-explicarle al público.
Cuatro horas en el Capitolio (Four Hours at the Capitol, 2021)
El 6 de enero del 2021, una horda de votantes de Trump fueron a manifestar su disconformidad con el resultado de las elecciones al Capitolio en Washington DC. Estas personas fueron incitadas a participar por el entonces presidente Donald Trump, el enigmático ‘Q’ y otros grupos de odio de extrema derecha. La protesta culminó en la toma del edificio, con muertos, heridos, enfrentamientos con la policía y numerosos empleados que temieron por sus vidas. A diferencia de los otros dos documentales mencionados, este tiene la particularidad de tener un gran registro de material de archivo del día. Si bien se hacen entrevistas a los protagonistas, utiliza de una forma inteligente los videos realizados por los mismos “manifestantes”, -que prácticamente estaban haciendo un vivo en sus redes del minuto a minuto-, las cámaras de seguridad y las imágenes que tomaban las “body-cam” de la policía que tuvo que enfrentarse. Documentales así hacen que el espectador no pueda evitar pensar en el marcado contraste de realidades de cómo se trató a estas personas y cómo se trató a manifestantes del movimiento “Black lives matter” durante el 2020.




1 Comentario
El análisis tan pormenorizado que Ariana realiza con respecto a la colorimetría de las películas se debe a que ella es una consagrada diseñadora gráfica.
Además, en el texto se percibe la empatía que la labor de Arthur Jones y la de Matt Furie le provocan a Retamar a raíz de que ella también es una gran artista que trabaja con imágenes.
Por otro lado, la cinefilia de Ariana queda en evidencia cuando se refiere al estilo de Errol Morris y esto provocaría aplausos del mismísimo Santiago Calori.
Asimismo, es destacable el repudio de Retamar hacia el trazo grueso que de un tiempo a esta parte abunda en el cine. Le agradecemos que defienda la aptitud del público para comprender el sentido de una obra sin que se lo ofrezcan ya masticado.