
Mar adentro: mi vida es mía Por Claudio Marcelo Mion

Cuando Mar adentro se estrenó en España en septiembre de 2004 la eutanasia era un tema tabú para la sociedad española. La película de Alejandro Amenábar cuenta la historia real del marinero Ramon Sampedro, quien se rompió la columna vertebral en un accidente en el mar a los veintiséis años y pasó los siguientes treinta años recibiendo cuidados en la granja de su familia en Galicia, hasta su muerte por suicidio asistido ayudado por una amiga. En ese momento se abrió un debate que, luego de una larguísima discusión parlamentaria, y sobre todo en la sociedad española, llevó a la aprobación de la norma que regula el suicidio asistido en marzo de 2021. Otra película que también provocó una controversia que llegó al parlamento de su país fue Rosetta, dirigida por los hermanos Dardenne, estrenada en 1999 y ganadora de la Palma de Oro de Cannes de ese año. La protagonista es una joven de 17 años que busca trabajo desesperadamente para salir del duro entorno en el que vive. La película ayudó a que en Bélgica votasen a favor de la ahora popularmente denominada «Ley Rosetta», que, junto con varias reformas juveniles, prohíbe a los empresarios pagarles a los trabajadores adolescentes menos del salario mínimo profesional.
El guion del propio Amenábar recrea la historia de forma bastante fiel. Ramón (Javier Bardem) pasa sus días postrado en una cama (solo puede mover su cabeza, lo que le permite escribir y pintar solo con su boca), y está al cuidado de su cuñada Manuela (Mabel Rivero), junto con su hermano José (Celso Bugallo), su padre Joaquín (Joan Dalmau) y su sobrino Javi (Tamar Novas). La relación más ríspida es con su hermano, ya que no quiere saber nada con su deseo de muerte asistida. Al lugar llega una abogada pro eutanasia, Julia (Belén Rueda), que también tiene una enfermedad irreversible y es la que lleva adelante su planteo ante la justicia. En este entorno es donde aparece Rosa (Lola Dueñas) una mujer del pueblo, madre soltera, que intentara convencerlo de que la vida vale la pena.
Con solo 24 años Amenábar debutó en la dirección con la notable Tesis (1996), con Ana Torrent, una historia de amor, perversiones y snuff movies, un nuevo clásico del cine español. Luego vendría Abre los ojos (1997), una distopia futurista y la consagración ya en Hollywood con la historia de fantasmas Los otros (2001), con Nicole Kidman. Cuando estaba rodando esta película adquirió los derechos de “Cartas desde el infierno”, el libro que Ramón Sampedro había publicado en 1996. «La eutanasia es un tema que terminará legislándose y nosotros queríamos contar una historia con un material humano. Personalmente, creo que la vida de Ramón Sampedro le pertenecía a él». Era el año 2004, y el cineasta confiaba en que el sentido común de la democracia terminara aceptando que la muerte digna es un derecho esencial, tanto como vivir con dignidad.
La película tenía en principio todo para ser un muestrario de golpes bajos, pero Amenábar trabaja el tema con altura y con control sobre los protagonistas, sobre todo en la relación de Ramón y Rosa, que llevan todo el peso del relato en la parte final. Esto también atenta con el desarrollo, son algos excesivos sus 125 minutos de duración y en muchos momentos y escenas los diálogos se vuelven repetitivos. A pesar de eso el director logra algunos momentos notables, como las secuencias oníricas en que el personaje de Bardem se levanta de la cama para volar sobre Galicia y llegar a la playa, también ejerce un fuerte discurso anticlerical con la escena de la discusión entre Ramon y un cura católico, que luego profundizó en su siguiente película Agora (2009). También es el autor de la banda sonido (en la cual utiliza acordes de música celta que y el aporte del musico Carlos Núñez), y se destaca también la muy buena la fotografía de Javier Aguirresarobe.
La actuación de Javier Bardem es un punto alto de la película, en una tarea sumamente riesgosa que podía ser proclive al exceso y la sobreactuación. Ya había interpretado a una persona con discapacidad en Carne Trémula (1997) de Pedro Almodóvar, en este caso lo vemos postrado y solo podía mover la cabeza (el personaje real rechazó estar en silla de ruedas) y era sometido a largas sesiones de maquillaje para simular una edad mucho mayor (en 2004 Bardem tenia 35 años y Sampedro más de 50). También es muy bueno el trabajo de Lola Dueñas, protagonista de varias películas de Pedro Almodóvar, en su rol de madre soltera y como el personaje que podría haber ayudado finalmente a Sampedro a morir, y que le manifiesta su amor. Para Belén Rueda significó su debut en el cine, ella ya era una actriz con una trayectoria de muchos años en la televisión de España. Su Julia era un personaje difícil y realiza un buen trabajo, aunque no consigue transmitir la emoción necesaria, sobre todo en la escena final de la película.
La película también reactivó el caso judicial en que se basa. El guion no deja claro si Rosa ayudó a Ramón en su cometido, y el personaje real, Ramona Maneiro fue señalada por la justicia como la única persona que podría haber ayudado a Sampedro a morir. En su momento fue detenida y puesta en libertad sin cargos, ya que nunca hubo pruebas contra ella. Hace unos años llegó a decir que le dio el vaso con cianuro, pero aparentemente el delito del que podría acusarse a Maneiro ya habría prescripto en su momento.
Mar adentro arrasó en su momento ganando 14 premios Goya de los 15 a los que estaba nominada, y también el Oscar a la Mejor Película Extranjera en la entrega de 2005, además de un recorrido enorme por festivales. La coincidencia de ese año es que Million Dolar Baby de Clint Eastwood también ganó el Oscar a mejor película con una temática similar, en ese caso la boxeadora que interpretaba Hilary Swank, que recibe la ayuda de su entrenador, interpretado por el mismo Clint, para alcanzar su deseo de morir después de un accidente en el ring. Es importante que una película ponga en consideración ciertas historias, pero el tema “importante” que tratan puede trascender lo cinematográfico y eso se hace irresistible para alcanzar nominaciones al Oscar, por ejemplo. Ambas películas tienen valores cinematográficos que trascienden un premio. Sin embargo, tienen todos los aditamentos para ser considerados a alguno, como ser relatos basados en protagonistas con alguna discapacidad, hecho real y con una historia superadora.
Después del estreno de Mar Adentro muy pocos países y algunos estados de EEUU y Australia adhirieron a una ley de eutanasia, el tema aún sigue siendo motivo de discusión, y muy resistido sobre todo por la iglesia católica. La película sigue siendo recordada por su ayuda al debate que originó y también por sus cualidades cinematográficas, y significó para Amenábar el punto más alto de su carrera, que no ha podido superar en ninguna de sus películas posteriores. Este año Pedro Almodóvar, presentó en el Festival de Venecia y ganó el León de Oro con La habitación del lado, protagonizada por Tilda Swinton y Julianne Moore, que también aborda el tema de la eutanasia desde otra óptica y no tomando un caso real sino a partir de la novela Cual es tu tormento de Sigrid Nunez. Veinticuatro años después otro director español, también ferviente defensor de la muerte asistida y del derecho de las personas a decidir sobre sus vidas, volvió a poner el tema en la opinión pública.
