
Risas y desconcierto en el cine indie: Recordando a Jeff Baena Por Matías Carricart

Life After Beth (2014)
El duelo que sufre una persona al perder a su pareja puede solucionarse. No con otro amor, sino con el regreso en forma de zombie de esa media naranja. De eso trata la ópera prima de Jeff Baena, co-guionista de Yo amo Huckabees (I Heart Huckabees, 2005) de David O. Russell. La novia zombie Beth (Aubrey Plaza) aporta la comedia combinándose con el duelo que sufre su amado Zach (Dane DeHaan). Más cerca de Tierra de zombies (Zombieland, 2010) que de Ghost: La sombra del amor (Ghost, 1990), por momentos su argumento se hace repetitivo y se enreda, aunque el apoyo en personajes secundarios interpretados por John C. Reilly y Anna Kendrick, la convierten en un debut airoso.
Lujuria en el convento (The Little Hours, 2017)
¿Qué ocurre cuando una monja se plantea abandonar sus hábitos? Si busca un drama existencial sobre la fe y la religión, este no es el caso. Jeff Baena toma como base el Decamerón, para volcarse a la comedia pura (luego de Joshy), esta vez situada en un convento de la Edad Media. Kate Micucci, Alison Brie y Aubrey Plaza interpretan a las hermanas Ginevra, Alessandra y Fernanda, que subvierten el orden del lugar en una agresiva competencia por llamar la atención de la hermana mayor (Molly Shannon). No son los Monty Python los únicos que hacen humor medieval, también está este trio de mujeres que no dudan en perseguir al sirviente (Dave Franco) para satisfacer su lujuria, entre agresiones e insultos sin ningún tipo de pudor. Pese a las bromas hilarantes y absurdas (con comedia física incluida), la puesta en escena no está abordada desde lo ridículo, sino que está a la altura incluso para un tono más serio. Un buen ejercicio de comedia independiente que burla la represión con su propio estilo.
La chica que amaba a los caballos (Horse Girl, 2020)
La película más dramática en toda la carrera de Baena. Co-escrita junto a la protagonista Alison Brie, que personifica a Sarah, una empleada de un local de antigüedades solitaria y pasa el tiempo tejiendo y mirando series de fantasía, cuando su salud comienza a verse alterada, tanto física como mentalmente. Lo que comienza pareciendo ser un inofensivo sangrado en la nariz, colapsa en un grave trastorno psicológico que la lleva a perder la noción del tiempo y el espacio. A las abducciones alienígenas de su serie favorita hay que agregarle los antecedentes psicológicos de su madre y abuela y las personas que ve en sus sueños, un combo letal para despertar su paranoia. La chica que amaba a los caballos muestra desde el punto de vista de Sarah cómo se pierde todo tipo de noción de realidad, sumada a la ayuda que no recibe debido a su carácter solitario. Extraña y dura a la vez, es un retrato de lo frágil que está una persona en soledad. Una rareza en la carrera de Baena que dejó la comedia de sus trabajos previo para abrazar un drama crudo y perturbador.



